Projeto de ilustraçoes para o conto "La abuelita" de Eduardo Galeano

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Personal project of illustrations for the short story "La abuelita" of Eduardo Galeano

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En los últimos años, la Abuela se llevaba muy mal con su cuerpo. Su cuerpo, cuerpo de arañita cansada, se negaba a seguirla.

—Menos mal que la mente viaja sin boleto —decía.

Yo estaba lejos, en el exílio. En Montevideo, la Abuela sintió que había llegado la hora de morir. Antes de morir, quiso visitar mi casa. Con cuerpo y todo.

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Llegó en avión, acompañada por mi tia Emma. Viajó entre nubes, entre olas, convencida de que iba en barco, y cuando el avión atravesó una tormenta, creyó que andaba en carruaje, a los tumbos, cobre el empedrado.

Estuvo un mes en casa. Comía papillas de bebé y robaba caramelos. En plena noche se despertaba y quería jugar al ajedrez o se peleaba con mi abuelo muerto hacía cuarenta años. A veces intentaba alguna fuga hacia la playa, pero se le enredaban las piernas antes de llegar a la escalera.

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Al final, dijo:

—Ahora, ya me puedo morir.

Me dijo que no iba a morirse en España. Quería evitarme los líos burocráticos, el translado del cuerpo y todo eso: dijo que ella bien sabía que yo odiaba los trámites.

Y se volvió a Montevideo. Visitó a toda la familia, casa por casa, pariente por pariente, para que todos vieran que había regresado de lo más bien y que el viaje no tenía la culpa. Entonces, la semana de llegar, se acostó y murió.

Los hijos echaron sus cenizas bajo el árbol que ella había elegido.

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A veces, la Abuela viene a verme en sueños. Yo camino al borde de un río y ella un pez que me acompaña deslizándose, suave, suave por las aguas.

©RITAFITTIPALDI2017